sábado, julio 23, 2005

Matilde

Matilde era sencilla, natural, silvestre y bella.

Incapaz del asombro. Para ella todo tenía su explicación en la naturaleza misma, así de simple.

Para nosotros, ingenieros trabajando fuera de casa y viviendo en casa de solteros, era una gran ayuda.

Nos cocinaba con amor y su menudo cuerpo se paseaba por la casa cuando hacía la limpieza o cuando nos ayudaba con la compra del súper.

Su mayor desilusión había sido separarse de su esposo cinco años atras.

Una mañana de lunes llegó Mati acompañada de una hermosa niña de unos dos años, su hija.

Al regresar del trabajo en la tarde de ese lunes le pregunté con picardía: "Mati, ¿cómo es posible que tengas una niña de dos años si te separaste de tu esposo cinco años atras?"

Su respuesta aún aroma mis recuerdos.

Bajando la mirada me dijo: "Fue que yo lo dejé queriéndolo"

3 comentarios:

Mario Bergés González dijo...

Queriéndolo... qué bonito.

Anónimo dijo...

Leyendo su artículo de Clave Digital, vi la direccion de su Blog y entre, leí todos sus articulos muy interesantes todos y el de Matilde sumanente tierno.
Ahora Bien señor Bergés, por que usted no ha seguido escribiendo en su blog? se lo pregunto porque yo tambien tengo un blog y hace mucho que no escribo.

Quijote Urbano dijo...

Me gustaría escribir más.
Recién ahora lo estoy haciendo con cierta regularidad.
Gracias por leerme.
Déjeme conocer su blog para leerlo.
Un abrazo,
Mario