viernes, septiembre 12, 2008

Del terremoto a mi nieta



Segundos después de las primeras sacudidas del terremoto, subí a la ventana para ver la hora, pero sólo alcancé a ver una polvareda, porque la torre del campanario donde estaba el reloj se había caído.

A partir de ese cuatro de agosto y durante meses, cada madrugada, la población encabezada por el comandante de la fortaleza, el jefe local de policía, el gobernador civil, el señor síndico, la señorita directora de las hermanas del Santo Rosario, las viudas de negro, las recién casadas, algunas por casar, luego las mujeres y por último, detrás, los hombres: comerciantes, funcionarios, jornaleros, echa días y algún que otro masón confeso; y todos ellos dirigidos y sometidos a la autoridad del párroco del pueblo, quién marchaba delante de la procesión, abriéndole camino a una cruz gigantesca, llevada en los hombros de los hombres piadosos, y que cabeceaba y se balanceaba mientras la procesión coreaba y cantaba al compás de la banda del pueblo:

“Perdona a tu pueblo Señor
Perdona a tu pueblo,
perdónanos Señor”

La procesión recorría las calles del pueblo y hacía estaciones de un vía crucis de cuaresma errada que las beatas aprovechaban para lanzar jaculatorias, y los golpes de pecho y los arrepentimientos se hacían públicos y todos se hincaban en medio del camino mientras cantaban:

“No estés eternamente enojado,
No estés eternamente enojado,
Perdónanos Señor.”

Con dieciséis años, me negaba a creer que Dios tuviera responsabilidad alguna en el suceso. Crecí y mantuve mi sospecha de que Dios no anda mandando terremotos; pero de alguna manera quedaba la carga social y familiar y terminaba diciendo:

“Por tus heridas de pies y manos
Por los azotes tan inhumanos
Perdónanos Señor”

Muchos años después, al escuchar a mi nieta de 5 años rezar el Ave María, se cerró el círculo y ya no tuve dudas.

Mi nieta reza:

“…Santa María, madre de Dios, juega con nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amen.”

3 comentarios:

Mario Bergés González dijo...

¡Muy bueno!
¿Es tuyo?

QuijoteUrbano dijo...

Sip,es mio. El relato es real y es el resultado del viaje de ayer a la parcelita.

Proyecto Madrugada dijo...

¿que seria de la salvacion sin el pecado?

Esta muy bueno...

Saludos y abrazos desde Sadalsuud