viernes, junio 12, 2009

El defensor del pueblo





El pueblo indefenso y víctima de la voracidad de políticos y empresarios sin escrúpulos, necesita de una voz que teniendo autoridad de Estado, se levante en defensa de sus intereses.

Desde el año 2001 nuestra democracia cuenta con la figura jurídica del Defensor del Pueblo, una suerte de caballero andante que teniendo condición de noble y pudiendo tutear a la nobleza, ha jurado defender al desvalido, al que marcha de a pie, al que no tiene voz entre los nobles.

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La legislación actual no le permite mucho vuelo al caballero, no tiene la autoridad de un fiscal independiente que pueda instrumentar los casos que a su juicio tengan méritos suficientes. Por el contrario, está obligado a utilizar los canales de la justicia ordinaria y en ese camino siempre existe el riesgo de que el expediente duerma el sueño eterno, que algún implicado reciba un indulto no merecido o que se descalifique al ciudadano como interesado en el destino de los fondos públicos. De todos modos, la figura jurídica es útil y si la sociedad civil participa activamente en la ceremonia de armarlo caballero y mantiene el vínculo, podrá tener un interlocutor que la represente en sus asuntos con el Estado y con los suplidores de servicios públicos.

La autoridad del Defensor del Pueblo es, por encima de toda consideración, una autoridad moral y como tal es resultado del ascendiente que tenga en la sociedad que le inviste. Es en esa condición en donde se encuentra la fortaleza del cargo y la oportunidad de la sociedad civil organizada. El Defensor del Pueblo debe nacer de manos de la sociedad civil y esa relación debe cultivarse y mantenerse en el tiempo, a fin de contar con una herramienta más en la lucha por la defensa de los derechos ciudadanos.

Desde que fue promulgada la ley en el 2001 no ha sido posible llegar a consenso entre las fuerzas políticas para lograr el nombramiento del funcionario. Esa pereza es indicadora de la escasa voluntad política que gravita sobre el tema. Actualmente hay una oportunidad que debemos apoyar, porque en el proyecto de reforma constitucional presentado por el gobierno se le da carácter constitucional al Defensor del Pueblo.

El procedimiento establecido en la ley 19-01 para la elección del funcionario es que la Cámara de Diputados, con una votación de dos tercios de la totalidad de los diputados, selecciona una terna que le presenta al Senado de la República. El Senado a su vez, con una votación de las dos terceras partes de su matrícula, escoge al funcionario de la terna presentada por la Cámara de Diputados.

La Cámara de Diputados tiene adelantados los trabajos. Ha logrado una lista de posibles candidatos que ha sido depurada en vistas públicas y entrevistas. Ahora toca el turno a la sociedad civil. Las organizaciones deben hacer causa común para lograr que tanto los Diputados como los Senadores lleguen a consenso y tengamos por fin al Defensor del Pueblo.

Mario Bergés
Centro Juan XXIII
m.berges@centrojuanxxiii.org


Publicado en el Hoy de fecha 12 de junio de 2009

sábado, mayo 23, 2009

Retornar a la ley





La fila para doblar a la izquierda está esperando la autorización del semáforo, pero un desaprensivo entiende que tiene más derecho que todos los de la fila y se adelanta por el carril adyacente para colocarse de primero. Al colocarse delante lo hace incursionando a medias en el carril de giro a la izquierda, obstruyendo de ese modo tanto a los vehículos que se encuentran esperando por el semáforo para girar a la izquierda, como a los que se desplazan detrás de él y desean utilizar el carril adyacente al de giro, para continuar, con todo derecho, hacia delante.

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El desaprensivo no llega a comprender que durante el tiempo de verde de un semáforo, sólo logra cruzar la intersección una cantidad fija de vehículos; de manera que si él se adelanta a la fila y pasa de primero, le está quitando la oportunidad de pasar por lo menos a un vehículo de la fila de giro durante ese ciclo de verde, además de retrasar e importunar a los que en derecho deseaban continuar hacia delante.

El anterior es un ejemplo de nuestra cotidianidad y el tránsito es un fenómeno que refleja muy bien el irrespeto a la ley que caracteriza nuestro accionar en la trama social.
Ese camino nos destruye.

El gran pacto social que necesitamos formalizar para garantizar nuestro desarrollo y más aún, nuestra permanencia como sociedad organizada, debe partir de un compromiso solemne de respeto irrestricto a la ley.

Las instituciones del Estado y las organizaciones de la sociedad civil deben definir, en conjunto, un plan para promover ese acuerdo de retorno a la ley. El mencionado plan tiene como ejes principales la divulgación de la legislación vigente y las acciones de la autoridad encaminadas a obligar su cumplimiento.

Conocer la legislación otorga poder, o como se dice en lenguaje de ONGs, empodera a la sociedad. Por otra parte, las acciones de la autoridad encaminadas a obligar el cumplimiento de la ley, afectan por un lado al infractor, obligándolo a retornar a la norma, y por el otro alientan a la población a ser más exigente del respeto a sus derechos, y esto así, porque se siente protegida por la autoridad.

Hemos visto a desaprensivos tomar en vía contraria la Av. Bolivar para robarse una media cuadra ante la mirada de un policía de tránsito y cuando le hemos llamado la atención al agente de tránsito su respuesta ha sido que eso le toca a los de AMET, que él está solamente para la ruta del Presidente. Necesitamos una autoridad vigilante del respeto a la ley en toda circunstancia y una sociedad conocedora de la legislación y dispuesta a exigir el respeto a sus derechos.

Con la ley crecemos todos. Trabajemos por un gran pacto social que tenga su punto de partida en el respeto irrestricto a la ley, con la seguridad de estar contribuyendo a crear el ambiente de armonía social que permite y promueve el desarrollo.

Mario Bergés
Centro Juan XXIII
m.berges@centrojuanxxiii.org



Publicado en el Hoy de fecha 23 de mayo de 2009

El costo del tapón



Sin querer reducir el fenómeno social a un simple modelo mecanicista, podríamos imaginarnos a la sociedad como un gran aparato o sistema productor de bienes y servicios. En este sistema, cada parte hace su función siguiendo reglas que logran mantener el delicado equilibrio y la armonía que le permite operar. La rapidez con que ese sistema produce bienes y servicios estará determinada por el desarrollo alcanzado por esa sociedad. En otras palabras, mientras mayor sea el desarrollo tecnológico, mayor será la producción por habitante de esa sociedad.

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Una de las partes importantes del sistema es el transporte y éste se podría comparar con el torrente sanguíneo que lleva los nutrientes a la célula y recolecta los desperdicios para su disposición final. Si la velocidad del torrente sanguíneo se sale de rango, si es muy alta o muy baja, posiblemente quedarán células sin alimentar y repletas de elementos deletéreos. En todo caso, el sistema experimentará una deficiencia en su resultado final.

Nuestras calles y avenidas son como las arterias y venas del cuerpo humano. A través de ellas se moviliza la economía y cualquier elemento que obstruya el flujo vehicular en nuestras calles y avenidas lo que hace es contribuir a que la producción de bienes y servicios sea más lenta. Si nuestro Producto Interno Bruto (PIB) anual lo produjéramos tan rápido como en un mes, seríamos tan ricos como Noruega. Por el contrario, si lo produjéramos tan lento como en 10 años, andaríamos rondando la pobreza del Burundi.

Un vehículo de cinco pasajeros detenido en un tapón cuesta en depreciación del vehículo, combustible y lubricantes, alrededor de 2.2 centavos de dólar por minuto. Si el mismo vehículo tiene dentro tres pasajeros en edad económicamente activa habrá que añadir 6.6 centavos de dólar por minuto. De manera que cada minuto de ese vehículo detenido en un tapón le cuesta a la sociedad dominicana cerca de 8.8 centavos de dólar.

En la 27 de Febrero esquina Máximo Gómez, de cinco de la tarde a siete de la noche deben cruzar, siendo conservadores, no menos de 3,000 vehículos que en promedio pierden diez minutos en atravesar la intersección. Ese tapón nos cuesta al año casi setecientos mil dólares. Esa suma de dinero es treinta veces el costo anual de ocho policías y cuatro grúas que podrían estar colocados en la intersección para lograr que se respete el semáforo, los carriles y la ley de tránsito en general.

La policía debe estar atenta a la invasión de carriles, a los giros no permitidos, al estacionamiento en vías de gran flujo, a la obstrucción de la intersección. Por su parte el ciudadano debe hacer conciencia del costo del tapón y cumplir la ley para minimizarlo.

Nuestra sociedad no puede darse el lujo de tener desaprensivos que estacionan sus vehículos donde se les antoja, creando el tapón e inutilizando algún carril.

El tapón tiene un costo. Reducir las demoras en el tránsito contribuye al crecimiento económico.

Mario Bergés
Centro Juan XXIII
m.berges@centrojuanxxiii.org



Publicado en el Hoy de fecha 19 de junio de 2009

jueves, abril 30, 2009

Fortalecer la justicia





Me imagino que cada ciudadano tendrá sus preferencias a la hora de juzgar cuál de los temas de reforma constitucional resulta ser su favorito a modificar. En nuestro caso son dos los temas que deben ser modificados y se refieren a dotar de independencia a sendas instancias del Estado. La primera de ellas es el Ministerio Público y la segunda la Cámara de Cuentas. Si queremos que nuestra democracia se desarrolle necesitamos una justicia robusta y esto no pasará de ser un sueño mientras esas dos instancias del Estado sean dependientes del Poder Ejecutivo.

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Bastaría estudiar el caso de la Suprema Corte de Justicia para convenir que ha sido positiva la independencia lograda mediante el Consejo Nacional de la Magistratura; independencia que pudiera ser muchísimo mayor si económicamente no dependiera de la asignación que negocia cada año con el Poder Ejecutivo.

Algo similar debe hacerse con el Ministerio Público. El Procurador General de la República y los fiscales deben gozar de total independencia, incluida la económica.

En el caso de la Cámara de Cuentas parecería que ésta goza de independencia porque la elige el Senado, de ternas presentadas por el Poder Ejecutivo. En la práctica no es independiente porque siempre habrá veintisiete dominicanos dóciles al Poder Ejecutivo de turno, de entre los cuales el Senado escogerá a los nueve miembros de la Cámara de Cuentas. Además, si el dinero para su desempeño lo recibe del Poder Ejecutivo, ya podrá empezar a besarle la mano y a pedirle su bendición.

Hoy contamos con una justicia que ha sido capaz de enviar a prisión a personajes del ámbito económico y social, mientras el gran ausente en nuestras cárceles, el impune favorito, es el político. No tenemos políticos presos y no porque no hayan acumulado méritos suficientes, sino porque, entre otras cosas, las instancias del Estado destinadas a investigar y perseguir el crimen no son independientes.

Un caso reciente, el del Director de la OTTT puede servir de ejemplo a lo que decimos. Por fin el Presidente canceló al Director de la OTTT y es una pena que lo haya hecho tan tarde porque se ha perdido la oportunidad de enviar una buena señal. Pues bien, ese caso de poca monta, de quinta o sexta categoría, debería dar lugar a investigación y persecución por parte de la Cámara de Cuentas y del Ministerio Público; pero de ese susto no vamos a morir. Y si no se investiga y persigue un caso de poca monta como ese, qué se puede esperar de los casos que involucran a grandes personajes de la política. Como diría Boquechivo: ¿Quién le marcha a Tulio Turpén?

Una justicia independiente garantiza la vida armónica de la sociedad y es necesaria para que la sociedad se desarrolle. Los señores legisladores, reunidos en Asamblea Revisora, deberán encontrar mecanismos que garanticen la independencia de la Cámara de Cuentas y del Ministerio Público.

El desarrollo de nuestra sociedad pasa por el fortalecimiento de la justicia.


Mario Bergés
Centro Juan XXIII
m.berges@centrojuanxxiii.org



Publicado en el Hoy de fecha 29 de abril de 2009

lunes, abril 20, 2009

Nobleza contra dinero





El dominicano que pasa de los cincuenta años se sorprende al ver hasta donde ha llegado a calar en nuestra sociedad el individualismo y el sálvese quien pueda. Esas actitudes y posturas ideológicas contrastan con los usos y costumbres de la sociedad dominicana de mediados del siglo pasado. En ese entonces, el Estado funcionaba y suplía los servicios de salud, educación, energía, seguridad, limpieza de las ciudades, servicio de correo postal, en fin, todos los servicios que debe proveer un Estado moderno estaban garantizados. Nuestro único y grandísimo problema era el tirano.

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Parece ser que a la muerte de Trujillo nuestra sociedad dedujo que había muerto el proveedor, el hacedor de cosas y que a partir de ese momento había que salir a la calle con el cuchillo en la boca a matar o morir, eliminando de ese modo todo vínculo con la trama social.
Cierto es que hubo una parte de la sociedad que veía otro futuro, un futuro en donde la trama social se mantuviera y se fortaleciera, pero lo cierto es que Bosch, Manolo y tantos otros fueron vencidos por la corriente que pregonaba el individualismo.

Hoy tenemos un dominicano que desconfía de su sombra y llega al extremo de no dar los buenos días porque se siente expuesto.

Tenemos que revertir esa realidad.

Esa realidad se revierte si interiormente aceptamos la existencia de otras instancias sociales y al mismo tiempo le damos la oportunidad de existir sin juicios previos por parte nuestra.
Se revierte si somos capaces de decir un No interior, profundo, a todo lo que nos desliga y nos destruye.

Se revierte, sobre todo, si asumimos una actitud que diga: Tu y yo somos hermanos y estamos obligados a compartir esta isla. Tenemos muchas diferencias, pero quiero resaltar las cosas que nos unen, las cosas que nos definen como dominicanos. Como prueba de que soy dominicano como tu, y de que soy hermano tuyo, te presento mi trabajo comunitario no remunerado. Es un esfuerzo que hago a favor de la colectividad que tanto me ha dado.

La propuesta que hago es que aprovechemos la nobleza propia del dominicano y hacer que la misma se exprese en esas tres líneas:

1. No prejuicios
2. Un No interior, profundo, a todo lo que nos desliga y nos destruye.
3. Trabajo comunitario no remunerado.

Ante la vileza de la marginación respondamos con la nobleza de una mirada sin prejuicios.
Ante el sálvese quien pueda y el individualismo respondamos con la nobleza de un No interior profundo.

Ante el afán de lucro y el dinero fácil respondamos con la nobleza del trabajo comunitario no remunerado.

Para que nos desarrollemos es necesario que unifiquemos a toda la sociedad en un proyecto de nación. Hoy tenemos muchas República Dominicana coincidiendo en el espacio y en el tiempo, pero sin conexión alguna entre ellas. Esas tres líneas de acción nos ayudan a reparar la maltrecha trama social que nos vincula.

Nobleza contra dinero.


Mario Bergés
Centro Juan XXIII
m.berges@centrojuanxxiii.org



Publicado en el Hoy de fecha 19 de abril de 2009

domingo, abril 05, 2009

Señales que nos dañan




La sociedad se guía por las señales que recibe de los sectores dominantes socialmente y gobernantes políticamente. Si esas señales son antidemocráticas, si son señales de lenidad, si de alguna manera muestran abuso de poder, entonces la sociedad las recibe y les da la fuerza de la ley escrita, porque como todo en la vida, lo que pesa y cuenta, no es lo que se dice sino lo que se hace, es el ejemplo.

Vamos a ver algunas señales que está recibiendo la sociedad y que lejos de contribuir a afirmar nuestra democracia, las mismas están minando sus bases y le están haciendo un flaco servicio al gobierno y a su imagen.


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El caso del Director de la OTTT quien dijo de su boca que tenía en nómina a personas que cobraban sin trabajar, que tenía un chef en su casa pagado por la OTTT, que tenía a familiares trabajando bajo su mando, que utilizaba los servicios de su escolta para el cuidado y la protección de propiedades personales. Este señor ha debido ser removido de la administración pública y entregado a la acción de la justicia. Eso no ha ocurrido y es una mala señal.

Otro caso es el del Senador y el intento de censura a la prensa con métodos del bajo mundo. En cualquier sociedad medianamente organizada el escándalo en que se ha visto envuelto sería razón suficiente para que el Senador renunciara, avergonzado por haber perdido el favor de la sociedad que representa. Eso no ha ocurrido, pero el Senado debe tomar cartas en el asunto y llegar al juicio político si es necesario.

Otro caso que tenemos presente es el de la Seguridad Social. Se pretende condonar la deuda que tienen el Estado Dominicano y el 35 por ciento de las empresas privadas que no están al día en sus obligaciones con la Seguridad Social. Esa amnistía fiscal pura y simple, sin penalización alguna para el infractor, envía una señal de lenidad que se traduce en injusticia para aquel que ha sido cumplidor de sus compromisos. El empresario al día en sus pagos se cuestionará por qué debe pagar si al final será recompensado con una amnistía total sin penalización.

Otro caso, menos sonado pero que dice mucho de la intolerancia que podemos llegar a exhibir, es el de la joven abogada que fue cancelada de su trabajo en la Suprema Corte de Justicia por su participación en un movimiento de jóvenes que se expresan activamente en contra de los males que a su juicio padece nuestra sociedad. Que bonito hubiera sido sorprendernos con la noticia de que teníamos instituciones lo suficientemente democráticas como para poder disentir sin ser cancelado. Elizabeth Mateo, que así se llama la joven, no administraba justicia y la Suprema Corte además de ser la garante de las libertades públicas, está muy por encima de la cotidianidad de los simples mortales. Fue una señal de intolerancia.

Modifiquemos las señales para seguir avanzando.


Mario Bergés
Centro Juan XXIII
m.berges@centrojuanxxiii.org


Publicado en el Hoy de fecha 5 de abril de 2009

domingo, marzo 29, 2009

Solidaridad contra egoismo



Llegó a mis manos el informe titulado “Índice de Planeta Feliz (HPI por su sigla en inglés), un índice de bienestar humano e impacto ambiental”, presentado por la Fundación de la Nueva Economía (NEF por su sigla en inglés), del Reino Unido, y siento que socializar este informe puede ayudar a nuestra sociedad en su camino, reforzando la esperanza.

Para entender este índice debemos conocer lo que se denomina “huella ecológica”, que no es más que el área de terreno productivo necesario para mantener indefinidamente una sociedad históricamente determinada. Para ilustrar, diremos que si la población del planeta tuviera el patrón de consumo de los norteamericanos, necesitaríamos el área productiva de 5 planetas Tierra para que la vida fuera sostenible; por otra parte, si los habitantes del planeta tuvieran los patrones de consumo de los dominicanos, se necesitarían 0.89 planetas Tierra para sostener indefinidamente nuestra vida.

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Pues bien, el HPI no es mas que el valor que nos indica cuánto de ese consumo en huella ecológica contribuye con nuestro bienestar. El bienestar se mide utilizando parámetros como la esperanza de vida y el grado de satisfacción del individuo con la vida que tiene.

Ese índice lo han obtenido para 178 países y República Dominicana se encuentra en la posición 27, por debajo de Colombia, Costa Rica, Cuba, Guatemala y Honduras; pero por encima de México, Argentina, Brasil y Estados Unidos, que ocupa el lugar 150 de 178.

Los investigadores encontraron resultados que apuntan hacia la ventaja comparativa de ser isleños, hallazgo que no resulta sorpresivo para nosotros. De hecho, parece ser que la extraordinaria capacidad de recuperación de nuestra economía a los actos de dios o de políticos de turno, tiene mucho que ver con nuestra condición de isleños.

El informe finaliza con un “Manifiesto global por un planeta más feliz”:
1. Eliminación de la pobreza extrema: Aumentar la huella ecológica en los países ricos no se traduce en felicidad y la pobreza extrema impide el desarrollo humano.

2. Promover la salud: Una mayor esperanza de vida saludable, aumenta inequívocamente el HPI.

3. Aliviar la deuda de países pobres: Luego del salvataje a los culpables de la crisis global, el alivio de la deuda es una deuda moral.

4. Cambio en la escala de valores: Promover la interacción social y el sentido de interdependencia social.

5. Promoción de plenitud de vida: El gobierno debe promover el trabajo honorífico y el empresariado debe dar facilidades para que el empleado pueda realizar trabajo social, voluntario y no remunerado.

6. Promoción de la exigencia ciudadana de buen gobierno.
7. Políticas económicas que favorezcan las actuales limitaciones ambientales.

8. Diseño de sistemas sostenibles de producción y consumo: Promover paquetes impositivos acordes al costo ecológico real de los bienes producidos.

9. Control del cambio climático.

10. Medir lo que cuenta: El PIB no mide felicidad.

Básicamente se trata de promover la solidaridad y los lazos que nos permiten reconocernos como hermanos.
Nobleza y solidaridad contra vileza y egoísmo.


Mario Bergés
Centro Juan XXIII
m.berges@centrojuanxxiii.org


Publicado en el Hoy de fecha 29 de marzo de 2009

miércoles, marzo 25, 2009

Habitantes versus ciudadanos


Somos un país de casi diez millones de habitantes, pero ¿Cuántos de esos diez millones de habitantes son ciudadanos?

La ciudadanía implica, entre otras cosas, una forma especial de relacionarse con la comunidad, en donde se destaca la participación activa en el cumplimiento de deberes y la exigencia de derechos, siempre teniendo como meta la consecución del bien común.

Las relaciones que se establecen en nuestra trama social están muy lejos de ser las que surgen de una conciencia del yo social y de la necesidad de cumplir deberes y exigir derechos en aras de lograr las condiciones para un desarrollo integral del ser humano y de la sociedad en su conjunto. Nuestras relaciones están basadas en favores y lealtades y en ese sentido no hemos pasado socialmente del medioevo.

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Así las cosas, nuestra sociedad cuenta con grupos de poder, cada uno de los cuales está conformado por un jefe y sus clientes; y al igual que como ocurría en la antigua Roma y como ocurría con los siervos de la gleba en el feudalismo, estos clientes de hoy en día sienten obligación de lealtad y la profesan a su protector y jefe; y lo hacen así porque toda la sociedad está permeada de una línea de sumisión y desamparo, que en ocasiones es subliminal y en otras se presenta de manera abierta y descarada, que dice: “Tu no tienes derecho a nada, lo que te llegue para bien tuyo, agradécelo a tu Señor del Cielo y a tu Señor de la Tierra; lo que te llegue para mal tuyo, cárgaselo al Señor del Cielo, que el de la Tierra no tuvo que ver nada con eso”. Así andamos.

Todo atropello impune, de cualquier poder contra personas físicas o morales, es una sentencia que refuerza esa línea de sumisión. Por otra parte, toda acción impune que se ampare en la condición tantas veces recurrida, incluso de manera tácita, de ser “padre de familia”, es una sentencia que refuerza esa línea de desamparo.

La inercia social trata permanentemente de reproducir las condiciones para que todo siga siendo tal como es. Y no hemos sido capaces de generar respuesta a tanto abuso.

La solución del problema pasa inevitablemente por la educación, pero todos somos responsables de esa carencia, porque si bien los gobernantes son los que mayor responsabilidad tienen, no es menos cierto que los gobernados no hemos podido reducir el accionar de los gobernantes al imperio de la ley.

Ni atropellos del poder ni concesiones del poder a “padres de familia”. Que impere la ley y para todos.

Después de todo, nada más alejado de la verdad evangélica que esa línea de sumisión y desamparo. El Señor, el único, el del cielo y la tierra, nos reconoce como hijos y nos encarga de esta tierra. Los derechos y los deberes son de todos y los recursos materiales y espirituales han sido creados para ser usados en hacer realidad su reino aquí en la tierra.


Mario Bergés
Centro Juan XXIII
m.berges@centrojuanxxiii.org


Publicado en el Hoy de fecha 25 de marzo de 2009

jueves, marzo 19, 2009

Con pena y sin gloria




En su discurso del pasado 27 de Febrero, el Presidente Leonel Fernández se refirió al tema de la corrupción y básicamente dijo que el gobierno se apoyará en el “Plan Estratégico de Ética, Transparencia y Prevención de la Corrupción 2009-2012”, elaborado por la Comisión Nacional de Ética y Combate a la Corrupción, para enfrentar la corrupción, que a juicio del mandatario, “es una de las más grandes preocupaciones del pueblo dominicano”.

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Ya contábamos con un “Plan Estratégico de Ética, Prevención y Sanción de la Corrupción 2005-2008”, elaborado por la misma entidad, de manera que el plan 2009-2012, en el cual deberemos cifrar nuestras esperanzas de transparencia, no es más que la continuación del plan 2005-2008, que ha pasado por nuestra sociedad, con pena y sin gloria.

Como dijo el Presidente, afortunadamente contamos con la base legal para enfrentar los problemas de la corrupción. Lo que no dijo es que es necesario cumplir y hacer cumplir esa base legal, esa ley, para enfrentar la corrupción en todas sus manifestaciones.

En la vida, y también en política, lo que marca la diferencia, lo que termina siendo mensaje para otros, no es lo que se dice, ni siquiera lo que se piensa, lo que cuenta es lo que se hace, es el ejemplo.

Nos falta una señal.

Las señales que estamos recibiendo son favorables a la corrupción. Para muestra mencionemos el caso del indultado por razones humanitarias, que fue además premiado con un cargo de Asesor de Transporte del Poder Ejecutivo con rango de Secretario de Estado. Más que a apoyo humanitario, esa asesoría huele a premio, compra o pacto, que en cualquiera de los casos está reñida por completo con la actitud responsable y transparente, de aquel que tiene por mandato cumplir y hacer cumplir la constitución y las leyes. No había ninguna necesidad humanitaria de hacerlo funcionario.

Acabamos de conocer el caso de la OTTT, que gracias a Nuria Piera lo tenemos presente.
Lo único que hizo Nuria Piera fue conseguir una nómina de la OTTT, que es un documento público que puede ser obtenido por cualquier ciudadano, y hacerle una entrevista al incumbente.

¿En qué trabajan las instancias oficiales responsables de la lucha contra la corrupción que no han sido capaces de sorprendernos como Nuria?

¿Cómo habrá que explicarles a esas instancias oficiales que con ochenta y siete mil pesos de sueldo no hay manera de explicar esos gastos?

¿A quién que pague impuestos, le es gracioso que un compadre cobre sin trabajar por sentimientos de “ amor” del jefe?

¿Habrá que decirles que existen otras dependencias del Estado en las que sucede lo mismo que ha denunciado Nuria con el caso de la OTTT?

Los funcionarios, en la generalidad, salvando muy honrosas excepciones, están pasados de corruptos y los que deberían estar persiguiéndolos están pasadísimos de impunidad. Así las cosas, nos falta una señal.

Señor Presidente, dé una señal inequívoca de voluntad política contra la corrupción y tendrá el apoyo de un pueblo agradecido.


Mario Bergés
Centro Juan XXIII
m.berges@centrojuanxxiii.org



Publicado en el Hoy de fecha 17 de marzo de 2009

sábado, marzo 14, 2009

Encuentro en la Zona

Hoy 14 de marzo de 2009, al despertar de la siesta del sábado, encontré un correo electrónico en el que me invitaban a un encuentro de todos aquellos que habían pasado su niñez en la zona colonial o alguno de los barrios que bordean la zona.

Como soy nacido en la Independencia 19, a una cuadra del Parque Independencia, es decir, en la frontera entre Ciudad Nueva y el Ensanche Lugo, acepté la invitación y aquí les dejo un para de vídeos y algunas fotos del evento.

No he querido decir nombres de los fotografiados y filmados para que los que visiten Quijote Urbano puedan adivinar los nombres de los asistentes al Encuentro.




Encuentro en Ciudad Nueva




Bailadores en el Encuentro en Ciudad Nueva



Aquí están los baildores.


Parte de los asistentes


La foto en la que salía Teo Veras no salió bien, pero confieso que él estaba.

¡¡¡Una bonita iniciativa de interacción urbana!!!

viernes, marzo 13, 2009

miércoles, marzo 04, 2009

Corrupción y tabaquismo



Ruego tranquilidad a los fumadores, no se trata de alguna relación causal, recién descubierta, entre la adicción al tabaco y el fenómeno de la corrupción. Mi intención es llamar la atención hacia el hecho de que la sociedad dominicana ya tiene una respuesta social intolerante al tabaquismo; respuesta que ha logrado expresarse en leyes y ordenanzas municipales que establecen la imposibilidad de fumar en lugares públicos cerrados. Por otra parte y al mismo tiempo, esa sociedad es tolerante con la corrupción y lo es en extremo con el corrupto.

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El fumador le hace daño a la salud física de los que participan de su entorno. El humo del tabaco es dañino para la salud de los fumadores pasivos, que es como se les llama a los que se encuentran en el ámbito inmediato del fumador. Es pues una respuesta favorable a la sociedad en su conjunto y al bien común, el exigir que el fumador exima a la sociedad de su conducta dañina. En ese sentido, el repudio social del que actualmente son víctimas los fumadores, tiene su fundamento en una exigencia a favor de la vida que todos debemos respaldar.

El corrupto le hace daño a la salud social de los que participan de su entorno. Cada idea transmitida, cada palabra, cada gesto suyo, hace daño porque proviene de un ser humano con un desorden tal en su vida, que ni la ley ni el ejemplo brindado a sus hijos logran que sienta rubor ni vergüenza de su conducta.

Hace daño a su entorno y el entorno del corrupto es notablemente más amplio que el del fumador. Si tomamos en cuenta a los medios de comunicación, el ámbito de influencia del corrupto llegaría a ser global.

El daño social del corrupto ya se ha hecho cultura, con expresiones como “dame lo mío” o con comerciales que dicen “yo quiero ser millonario, pero sin dar un golpe”. No creo que sería aventurado establecer que el daño social del corrupto es mayor que el daño físico que causa el fumador.

Va siendo tiempo de que la sociedad dominicana tome conciencia del daño que nos hace la corrupción, y que al tomar conciencia desarrolle una respuesta social de repudio a la misma. Nuestros hijos necesitan un ambiente libre de segundas intenciones para crecer sanos emocionalmente y felices. Ese ambiente sólo es posible si enfrentamos socialmente a la corrupción.

La corrupción crece y se fortalece al amparo de la oscuridad. La respuesta de repudio que la sociedad debe dar a la corrupción pasa por hacer evidente la conducta corrupta. Una ley como la 200 del 2004 que establece el libre acceso a la información pública puede servir de mucho al momento de dejar al descubierto la conducta corrupta.

Un histórico de los últimos diez años del facturado de la energía eléctrica es una radiografía íntima de la conducta ética del usuario.

La corrupción hace más daño que el tabaquismo.

¡Repudiemos socialmente esa conducta!


Mario Bergés
Centro Juan XXIII
m.berges@centrojuanxxiii.org



Publicado en el Hoy de fecha 4 de marzo de 2009

martes, febrero 24, 2009

Esteroides políticos



Los dominicanos, fanáticos o no de Las Grandes Ligas, hacemos bien en prestar especial atención a lo que actualmente sucede con el tema de los jugadores que se apoyan en recursos no santos, y externos a ellos mismos, para descollar en una carrera deportiva deslumbrante, que deja tirados por el suelo a los competidores que se ciñen a la verdad de sus propios recursos y a la honestidad de sus esfuerzos.

Es necesario prestar atención porque algo similar está ocurriendo en este baseball político de nuestro patio.

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Vamos a ver dos casos de esteroides políticos que definitivamente elevan los promedios de quienes se benefician de ellos, pero no olvidemos que los que están a mano pelá, guamiando, van forzados.

Tomemos el caso de los importadores de carne de res. El tratado de libre comercio que mantenemos con Centroamérica y Estados Unidos establece que tenemos una cuota de importación de carne bovina, que para este año es de 1,400 toneladas. Esa cuota entra al país sin pago de impuestos aduanales, cualquier importación por encima de esa cuota tiene que pagar un 35% de arancel. Ahora viene el clientelismo anabólico, nuestro esteroide: La repartición de esa cuota no se hace proporcional al porcentaje del mercado que posea la empresa importadora, aunque como se verá, terminará siendo irregularmente así.

El procedimiento utilizado es el de asignar con algún criterio clientelista, asignaciones grandes a los clientes y asignaciones pequeñas a los no clientes. Los clientes, que son nuevos en el negocio, no tienen el mercado para colocar las asignaciones tan altas que han logrado y terminan vendiéndoselas a los que se han pasado la vida importando carne, por un porcentaje siempre menor del 35%.

El punto interesante es que la venta de esa carne no sale a nombre del importador tradicional sino del compañero metido a importador, de manera que con el tiempo el compañero llegará a ser un gran importador a base de esteroides.

El otro caso es el de los registros sanitarios. Años atrás, la empresa que deseaba obtener un registro sanitario para una medicina, es decir, una licencia para la comercialización de un medicamento, lo solicitaba y en menos de seis meses tenía su registro sanitario. Esa situación cambió a raíz de la publicación del presupuesto de PROMESE de mil doscientos millones de pesos en medicinas. A partir de ese momento miles de nuevos importadores de medicamentos se lanzaron a solicitar registros sanitarios para cuanto medicamento pudiera necesitar PROMESE. Los compañeros con esteroides lograban sus registros y los importadores tradicionales eran pospuestos para otra ocasión.

El punto interesante es que Salud Pública hace pruebas de los medicamentos que les someten, pero a partir de ahí no hay control. De manera que la multitud de empresas que solicitaron registros sanitarios de medicamentos, pudieran estarlos cambiando, persiguiendo el mejor precio, sin tomar en cuenta calidad.

Al igual que en Grandes Ligas, es bueno que sepan que con esteroides no se llega al Salón de la Fama.

Mario Bergés
Centro Juan XXIII
m.berges@juanxxiii.org.



Publicado en el Hoy de fecha 27 de febrero de 2009

Toy Jarto marcha contra la corrupción


Toy Jarto, movimiento de jóvenes que se integran a la lucha contra la corrupción y contra la impunidad, organizó una marcha el pasado 10 de enero.

La marcha partió del Baluarte del Conde, recorrió las calles de la Ciudad Colonial y terminó en la Plaza España, en donde se organizó el beso a la bandera, acto en desagravio por los indultos y por la corrupción impune que padecemos.


Parte del público asistente a la marcha, al finalizar en la Plaza España

Regalos de navidad




Diciembre fue un mes funesto para la lucha contra la corrupción en República Dominicana. Los miembros de la Cámara de Cuentas, que es el organismo fiscalizador de las cuentas en donde se utiliza dinero público, cobraron una regalía navideña por encima de lo que le correspondía por ley. Afortunadamente la presión social fue tal que se vieron obligados a devolver el dinero, pero con esa acción dejaron ver sus intenciones y como no se ha producido ninguna renuncia debemos dejar establecido que en ese organismo no hay vergüenza y que tendremos que vigilarlos de cerca.

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Otro de los regalos de diciembre fue la sentencia de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) en un caso de inconstitucionalidad presentado por ante ella por un grupo de organizaciones de la sociedad que buscaba declarar inconstitucional un préstamo entre el Estado Dominicano y la empresa Sunland, por no haber pasado por la aprobación del Congreso. La SCJ se lavó las manos diciendo que los que elevaron el recurso de inconstitucionalidad no tenían calidad para hacerlo y que por tanto el recurso era inadmisible. Con esa sentencia, contraria a una jurisprudencia anterior de la misma SCJ, se le arrebató a las organizaciones de la sociedad civil el derecho de recurrir a la SCJ cuando entendieran que se había violentado, de alguna manera, algún precepto constitucional. La sentencia de la SCJ sirvió para dejar establecida la debilidad de nuestra justicia ante el poder político.

El último de los regalos navideños fue el de los indultos de que fueron objetos cinco ciudadanos convictos a quienes la justicia, luego de superar muchos escollos, había logrado imponer penas de hasta cinco años por delitos todos muy sensitivos y relacionados con la corrupción. El Presidente de la República, haciendo uso de una prerrogativa propia de su investidura, indultó a los convictos. Está por verse quién y qué obligó al Presidente a tomar el camino del indulto a pesar del alto costo político de esa decisión.

Todas esas son noticias funestas. Afortunadamente la sociedad dominicana no está dormida, está de pie y luchando. La semana pasada ha sido testigo de dos manifestaciones convocadas por organizaciones de jóvenes en contra de los tres casos que hemos comentado y todos los formadores de opinión en los medios de comunicación se han pronunciado también en contra de los mismos casos.

El asunto es simple: La Cámara de Cuentas, por el más mínimo sentido del pudor, no debió pagarse regalías navideñas que no le correspondían. Por su parte la Suprema Corte de Justicia no debió evacuar una sentencia contraria a una jurisprudencia anterior, porque una de las dos está equivocada. Y por último el Presidente no debió indultar a personas que recién empezaban a cumplir sus condenas y cuyos casos gravitan sensiblemente en el ánimo nacional.

De manera que si bien parece que se han salido con la suya, lo cierto es que ha sido a cambio de un alto costo político.

Para eso está la sociedad: Para que les cueste.

Mario Bergés
Centro Juan XXIII
m.berges@centrojuanxxiii.org

sábado, febrero 14, 2009

No más abusos en el transporte




El Metro de Santo Domingo iniciará en breve sus operaciones y es necesario que aprovechemos la ocasión para establecer un sistema unificado de transporte que cubra toda el área metropolitana de la ciudad de Santo Domingo.

Desde Villa Mella hasta el Malecón y desde Haina hasta Boca Chica, nuestra ciudad se moviliza actualmente en unidades destartaladas y bajo condiciones vejatorias. Con la puesta en marcha de nuestro Metro tendremos la mejor oportunidad para revertir esa situación de extrema indignidad.

La clave para establecer un sistema unificado de transporte, que obedezca a una misma normativa, que respete las leyes del tránsito, que de un trato cortés al pasajero, en fin, la clave para tener un sistema de transporte del primer mundo es hacer un ajuste en el marco jurídico que regula la operación del transporte público.

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Actualmente los operadores de transporte prestan sus servicios y reciben sus pagos directamente de los pasajeros. Las entidades reguladoras del Estado, encargadas de supervisar la operación, hacen sus intentos fiscalizadores pero no tienen una herramienta idónea sancionar a aquel transportista que la ha violentado.

El cambio en el marco jurídico que garantiza la excelencia del sistema consiste en colocar a la entidad reguladora Estatal entre el pasajero y el operador, de manera que el pago del pasaje pase por las manos de la entidad reguladora y sea ésta la que le realice el pago al transportista.

En la práctica ese modelo se logra haciendo que la ciudad, a través de alguna instancia apropiada, colecte el importe de los pasajes. Pasajes prepagados con tarjetas inteligentes, tokens, tickets, son todos métodos válidos para colectar el importe prepagado de los pasajes de la ciudad. La entidad reguladora puede, bajo esas circunstancias, celebrar contratos con empresas de transporte, en donde se establezca el pago por kilómetro servido, bajo condiciones de excelencia en el servicio. A partir de ese momento puede dedicarse a exigir el cumplimiento de las cláusulas contractuales, segura de tener en sus manos la herramienta que garantiza el cumplimiento de la norma y el retorno a la misma si es violentada, esto es, el control del pago a la empresa transportista.

En el año 2004, participando en un conversatorio en Funglode, cuando recién se iniciaba el proyecto del Metro, defendí el proyecto diciendo que podía no ser el momento oportuno para una obra de esa envergadura, que se podían alegar razones de prioridades; pero que la línea por donde caminaba el Metro era la más exclusiva de todas las posibles y eso garantizaba que la operación podía hacerse sin la invasión del carril por elementos ajenos al sistema, lo que garantizaba tiempos de viajes mínimos.

La primera línea del Metro es una realidad y debemos aprovecharla para dejar establecido el sistema: Ente regulador, normativa común a todos los transportistas y pago a los transportistas por kilómetro servido.

El trato digno que recibirá el dominicano en el Metro debemos extenderlo a todo el transporte público.

No es utopía, podemos hacerlo.


Mario Bergés
Centro Juan XXIII
m.berges@centrojuanxxiii.org



Publicado en el Hoy de fecha 12 de febrero de 2009

sábado, febrero 07, 2009

Los impunes favoritos




La Justicia dominicana ha tenido progresos notables, sobre todo después del Consejo Nacional de la Magistratura y la transformación del sector justicia; pero está muy lejos de ser ciega. En la práctica abre los ojos para ver a quien está juzgando y solamente los cierra para dejar de ver alguna culpa y favorecer de ese modo a un favorito. Esa afirmación no tiene pretensiones de ser una verdad demostrable con estadísticas fehacientes, aunque creo que podría ser demostrada, lo que si me atrevo a asegurar es que refleja la percepción que tiene la población de su Justicia: No es ciega, mira y deja de mirar a conveniencia.

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Como ejercicio preguntémonos ¿A qué sectores de la sociedad se les podría aplicar todo el peso de la Ley en República Dominicana?. La respuesta a esa pregunta sería, que la posibilidad de la aplicación de todo el peso de la Ley a un determinado sector de la sociedad, disminuye en la misma medida en que aumenta la cuota de poder del sector considerado.

Si hablamos del poder social diremos que es el que menor influencia tiene en las decisiones de la justicia, aún así, la frecuencia y gravedad de la aplicación del peso de la Ley a un culpable, aumenta en la misma medida en que disminuye la posición de ese culpable en la estratigrafía social y viceversa.

Al poder social le sigue en influencia el poder económico. A los sectores más empobrecidos se les aplica todo el peso de la Ley con muchísima mayor frecuencia y gravedad que a los sectores con mayor poder económico, en donde una sentencia condenatoria no pasa de ser una rareza.
El poder que mayor influencia tiene sobre la justicia es el político y aquí es donde llegamos a los impunes favoritos. El poder social y el poder económico han encontrado, aunque en muy pocas ocasiones, a una justicia firme, responsable y grave, como tiene que ser; pero la historia contemporánea dominicana no recuerda un solo caso en el que el poder político haya sido condenado y cumpliera condena.

Hemos tenido banqueros con poder económico y social que hoy están en Najayo, pero de 227 casos de corrupción presentados entre los años que van del 1983 al 2003, sólo una persona resultó condenado y tres meses después fue indultado.

Los recientes casos de la sentencia de la Sunland y el de la regalía de la Cámara de Cuentas, refuerzan el razonamiento que venimos desarrollando: En el ámbito político se encuentran los impunes favoritos.

Por eso, al presenciar los vergonzosos indultos de la semana pasada, a favor de personas sin poder político, tenemos que preguntarnos a quién o a quienes, dentro del ámbito político, están beneficiando realmente esos indultos. La pregunta sería quién y qué arrodilló al Presidente. En palabras de Borges, “Qué dios detrás de dios la trama empieza…”.

No basta la independencia de poderes, necesitamos responsabilidad y transparencia para que no tengamos impunes favoritos.


Mario Bergés
Centro Juan XXIII
m.berges@centrojuanxxiii.org


Publicado en el Hoy de fecha 1 de enero de 2009

¡Gobiernen bien!




El Centro Juan XXIII tiene una campaña que se ha hecho presente en vallas en la ciudad de Santo Domingo, en correos electrónicos que circulan en Internet y en pegatinas adheridas a vehículos que circulan en nuestras calles. La campaña dice: “¡Gobiernen bien!. El pueblo está atento”.

La campaña busca animar a los ciudadanos a participar exigiendo que los que nos gobiernen nos gobiernen bien.

La democracia es un lujo de sociedades en donde los ciudadanos ejercen activamente el rol de ciudadanía, cumplen con esmero sus deberes y exigen con igual esmero y con gran pasión sus derechos. Donde no existen ciudadanos dispuestos a participar y a ejercer su rol de ciudadanía no hay democracia porque los políticos no tienen una instancia que les ponga límites y el poder ilimitado no construye democracia.

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Veamos pues, que queremos decir con ¡Gobiernen bien!:

• Los ciudadanos eligen a sus gobernantes para que promuevan adecuadamente el bien común a través de la gestión gubernamental. El bien común no es para el beneficio de quienes ganaron una elección, el bien común es el bien de todos, sin exclusión alguna.

• La democracia no se limita a los procesos electorales, sino que comprende también la participación activa, organizada y constante de la sociedad en la construcción y conservación del bien común, fomentando la cultura cívica del diálogo y el respeto al funcionamiento libre y autónomo de las instituciones sociales y políticas.

• Es responsabilidad de gobernantes y de gobernados la promoción de la sana participación de la sociedad en el proceso de construcción de la democracia, el fomento de la transparencia y la erradicación de la corrupción en todas sus formas.

• El patrimonio de las instituciones públicas proviene de la contribución de los ciudadanos. Los ciudadanos tenemos derecho a exigir la eficiencia, la transparencia y la pulcritud en el manejo de fondos públicos.

• Los servidores públicos tienen la responsabilidad no sólo de realizar bien su trabajo, sino de contribuir a su mejora permanente, elevando la calidad de la gestión y asumiendo las consecuencias de las actuaciones individuales, apegándose a los principios de legalidad, imparcialidad, objetividad, integridad moral, equidad y justicia.

Como vemos, la exigencia de que gobiernen bien es todo un plan de trabajo ambicioso, aplicable a todo el aparato del Estado: Poder Ejecutivo, Poder Legislativo, Poder Judicial y Poder Municipal.

El otro día, a raíz del natalicio de Duarte, le decía a un amigo que Duarte fue un dominicano con un sueño, que había hecho un compromiso con ese sueño y que había tenido el coraje, el carácter y el valor para no traicionarse nunca.

Me consta que los que actualmente nos gobiernan tuvieron un sueño y me consta que hicieron un compromiso con ese sueño. Gobernar bien tiene mucho que ver con tener el coraje, el carácter y el valor para no traicionarse nunca.

¡No se traicionen!.

¡Gobiernen bien!


Mario Bergés
Centro Juan XXIII
m.berges@centrojuanxxiii.org



Publicado en el Hoy del 5 de febrero de 2009

sábado, enero 17, 2009

La historia de las cosas

Interesante vídeo que explica el proceso de vida de las cosas producidas desde la extracción hasta el desecho final. Explica que el proceso es lineal en un mundo finito lo que lo lleva a encotrar límites. Esos límites nos afectan y el ver esas relaciones es el primer paso para entender que debemos establecer nuevas relaciones que nos garanticen la sostenibilidad del sistema.
Disfrútenlo.